Debo confesar desde ya mi predilección por esta hierba que, siendo la reina del verano, puede sin embargo sobrevivir alegremente a cielo abierto hasta bien entrado el otoño, soportando incesantes cortes y rebrotando cada vez con renovada fuerza y aroma insuperable. Es la albahaca una planta tan generosa, tan abundante, que para el hortelano que busca un cultivo rentable y delicioso no puede pasar desapercibida.

No hay planta que tenga mejor aspecto en verano que la albahaca, pues parece que el ardiente sol de Madrid más que abrasarla la pone contenta, y se yergue imponente incluso a mediodía, con ese verdor casi metálico de sus hojas que parecen pulidas de puro brillantes que son.

Me ocurrió hace no mucho, mientras una mañana cortaba y hacía manojos para el mercado en el mes de julio, que una pareja que yo esperaba de visita en la huerta, al llegar a mi encuentro me dijeron que desde lo menos doscientos metros venían oliendo a albahaca, y se sorprendieron al darse cuenta de que eran los cortes que yo estaba haciendo, a tanta distancia, los responsables del misterio. Y es que tampoco, en cuanto a olor, hay nada parecido en la huerta.

También me suele ocurrir que cuando monto mi puesto en el mercado, al sacar y colocar los grandes manojos de albahaca en su lugar antes de que se abran las puertas para el público, la explosión de olor siempre mueve a mis vecinos de puesto a hacer comentarios al respecto de su profunda fragancia; las chicas del pan se giran a ver que es eso que huele tanto y el de los quesos, dos puestos más allá, comenta gracioso no sé que cosa al respecto. Y cuando ya en el fragor del mercado se me van agotando las existencias y tengo que sacar más manojos de las cajas de cartón donde las metí al cosecharlas a primera hora del amanecer, suelo triturar alguna hoja disimuladamente con mis dedos, lo que siempre consigue atraer en silencio la atención de la gente que pasa hacia mi puesto. Otras veces agito subrepticiamente los manojos al sacarlos, consiguiendo el mismo efecto.

En el mercado, los manojos de albahaca presiden la primera fila

Yo hago muchísimo pesto en verano, y es una receta que todo lo que tiene de sencilla lo tiene de rica. Por eso, porque sé lo buena que está la albahaca, la cultivo con tanto gusto y la vendo después con tanta alegría.