Historia

Boni, mi maestro, en la huerta que fue mi escuela. Cobeña, Madrid. 2012

Fernando García de Vinuesa, emprendedor y agricultor principal de este proyecto, es un madrileño de 37 años licenciado en Psicología; empezó en 2008 su primera huerta de la mano de su gran amigo Boni, un hortelano ya octogenario que le enseñó el arte de cultivar toda clase de verduras y hortalizas en su recoleta huerta -que llevaba años abandonada pero que ambos resucitaron juntos- en el madrileño municipio de Cobeña. Cinco años de incesantes siembras, de abundantes cosechas, de grullas atravesando el cielo en sus migraciones, fueron suficientes para inculcarle un profundo amor por la agricultura y por el trabajo al aire libre.

Huertalegria, el primer emprendimiento. 2011-2017

En 2011 Fernando emprendió el proyecto Huertalegria, que consistió en la transformación de jardines privados en huertos familiares, en la zona norte de Madrid. Pudo crear numerosas huertas y llevar el mantenimiento semanal de muchas de ellas durante más de cinco años. Así dejó su trabajo de psicología para dedicarse profesionalmente a su verdadera vocación.

En 2017 viajó a Inglaterra y Nueva Zelanda para trabajar como aprendiz en sendos proyectos de agricultura orgánica profesional a pequeña escala o market gardening. Su objetivo fue familiarizarse con formas de cultivo inexistentes en España, herramientas de mano para un trabajo más eficiente, sistemas de cultivo innovadores y algunas variedades de plantas de gran interés culinario.

Roebuck Farm, Nueva Zelanda, una impagable experiencia en market gardening. 2017

En 2018 regresó a España con una idea clara: introducir en nuestro país el market gardening o agricultura profesional a pequeña escala, cultivando para la comunidad local verduras y hortalizas saludables de gran calidad, apostando por una agricultura realmente sostenible y eficiente, y promoviendo el emprendimiento agrícola.

Valores

Alejandra, gran colaboradora, atusando las matas de perejil en nuestra huerta. 2018

Producir alimentos sanos con prácticas agrícolas saludables puede llegar a ser una actividad sumamente gratificante. Por supuesto que hay que trabajar duro, pero el ejercicio al aire libre tiene algo de tonificante y por ello si se conocen ciertas herramientas, cierta ergonomía en la labor diaria, puede transformarse ese trabajo intenso en un ejercicio sumamente sano. De ahí que disfrutemos tanto dando a conocer herramientas y sistemas que consiguen hacer de esta actividad, históricamente considerada muy sufrida, un grato oficio.

No existe ninguna otra industria humana que ocupe tanto territorio en el planeta como la agricultura. Por eso, si comenzamos por transformar los pequeños minifundios en verdaderos ejemplos de sostenibilidad, solo es cuestión de tiempo que vayan apareciendo cada vez más explotaciones verdaderamente ecológicas a una mayor escala. Es más que deseable cambiar la forma en la que producimos alimentos y por eso creemos que en este sector está todo por hacer.

Una de las grandes asignaturas pendientes de toda la agricultura (incluida la ecológica) es el envasado. Poco más se puede decir de la devastadora acción del plástico en nuestros océanos. Todos lo sabemos, ¿pero es suficiente con reciclar? Rotundamente no. Hay que eliminar el plástico en todas aquellas áreas industriales donde se pueda. Y en el envasado desde luego se puede. Por ello, nosotros invertimos en coherencia y apostamos por un envasado libre de plásticos, sin excepciones.

Objetivos

  • Aportar calidad y sabor a la gastronomía local madrileña.
  • Establecer relaciones de cercanía con el consumidor final.
  • Impulsar el envasado sin plástico.
  • Acercar a los potenciales emprendedores a este sector.
  • Ofrecer formación cualificada sobre cultivo ecológico, desde los aspectos más púramente agrícolas a los más empresariales.

Market Gardening