¿Cuándo dejar de trabajar la huerta en solitario?

Decía mi ya fallecido y buen amigo/maestro Boni, que una persona sola en la huerta se la lleva el sol. Y creo que tenia más razón que un santo. Una huerta se parece mucho a un barco de vela, pues hay momentos de calma donde apenas hay que hacer nada y otros momentos tempestuosos, donde es obligado arriar velas y proteger la embarcación lo mejor posible de las embestidas. En el mar, uno puede llevar el timón mientras otro pliega velas. Las tareas se reparten pues uno solo a cargo de todo puede zozobrar. Algo parecido puede suceder en una huerta comercial que pretenda llegar a buen puerto.

Trabajar solo

He trabajado en solitario la huerta muchos días, semanas y meses. También he trabajado acompañado, con colaboradores más o menos entregados, y desde luego son dos situaciones que pueden ser muy distintas. Trabajar solo es normal cuando se empieza cualquier negocio de cero. Su fundador no tiene tal vez recursos económicos, ni quizá la estructura necesaria, para incluir a nadie más en su proyecto. Pero trabajar solo es una etapa que debe ser concebida como eso, una etapa.

Recuerdo hace unos pocos años, cuando estaba planteándome contratar alguien para que trabajara conmigo en la huerta pues me veía desbordado de trabajo, que un amigo me dijo: «si crees en tu negocio entonces contrata gente. Es lo mejor que puedes hacer». No tardé tiempo en darme cuenta de que así es.

Trabajar solo tiene algunas ventajas innegables:

  • puedes decidir en cada momento qué hacer rápidamente sin tratar de consensuar con nadie
  • puedes gozar de gran concentración pues hay pocas interrupciones
  • estableces un ritmo de trabajo y unas reglas internas que a nadie pueden perturbar

Sin embargo, deben ser pocos los trabajos que se hacen mejor a la larga prescindiendo de formar equipo. Y trabajar la huerta es de todas todas, cuando se hace bien, un trabajo de equipo.

¿Cuándo formar equipo?

Una vez que ya sabes lo que hay que hacer para sacar bastante producción adelante, y que tú mismo has podido hacerlo y conoces bien el sistema para lograrlo -y tienes suficiente clientela dispuesta a comprarte- es el momento de pensar en contratar gente.

Cuando contratas a alguien ese alguien puede venir como una hoja en blanco (y muchas veces es lo deseable) y tú debes transmitirle lo que sabes de la forma más comprensible y práctica posible. Tienes que tener ya un sistema definido de trabajo. Si tú mismo todavía titubeas bastante y no tienes seguridad en lo que haces, poco puedes enseñar. Por ello sí recomiendo que antes de contratar a alguien podamos aprender por nuestra cuenta y desarrollar las habilidades que después queremos ver en los otros miembros del equipo. He visto algún proyecto agrícola fracasar porque ningún miembro del equipo sabía bien lo que debe hacerse para producir adecuadamente; y sin saber esto ya se está incurriendo en gastos de seguridad social, sueldos, etc. que son como el agujero en el casco de un barco. El hundimiento es solo cuestión de tiempo.

Pero si ya dominas bastante el arte de cultivar verduras y tienes suficiente masa crítica de posibles clientes, ¿a qué estás esperando para formar equipo? El problema es que muchos ven esa posibilidad como un gasto, no como lo que es: la posible mejor inversión de tu negocio.

Un buen empleado no solamente va a conseguir que su rendimiento justifique su sueldo, sino que tiene que redundar positivamente en tu sueldo y en la cuenta de resultados del negocio. Esto parece obvio, lo sé, pero por algún fenómeno misterioso de escurridiza comprensión, los aficionados a la huerta enfrentan esta posibilidad como un gasto inasumible, más que como la llave para crecer.

Puede llevar algo de tiempo contratar a alguien, eso es evidente. Tal vez un año. Pero no debiera ser mucho más. Tenemos que comenzar a ver la huerta comercial como veríamos abrir un restaurante: necesita su inversión, su personal, su propuesta de valor y su hoja de ruta.

Distintas formas de ayuda

Existen escuelas de agropecuaria, módulos de formación profesional de diferente índole cuyos alumnos buscan empresas para sus prácticas. Yo he podido acoger becarios en esta situación, que al que acoge le cuesta poco dinero (o nada) y a cambio de formar al aprendiz recibe su mano de obra durante unos meses. Esta es una opción muy interesante. Busca este tipo de formaciones profesionales. Pasada la beca, si el becario y tú lo consideráis, puedes contratarle. Esto mismo es lo que hice con Jorge, que trabajó conmigo durante dos buenos años.

Existen también personas dispuestas a pasar una temporada aprendiendo a cultivar contigo a cambio de la sola experiencia de hacer eso en una sociedad sedentarizada. Existen programas formales de voluntariado en explotaciones agrícolas como WWOOF pero también puedes buscar ayuda informal en tu comunidad de gente que busque este tipo de aprendizajes no reglados. A mí me han escrito muchas veces ofreciendo este tipo de ayuda. Pero ojo, no es oro todo lo que reluce. Formar a la gente exige tiempo y mucha dedicación. Tienes que estar encima. No des por sentado que han entendido a la primera tus instrucciones. Monitoriza constantemente el progreso. Por esto, no he recibido a casi nadie en estos términos, aunque sí en alguna ocasión y la experiencia puede ser muy enriquecedora para ambas partes.

Contaba Curtis Stone que él recibía la ayuda de algunos vecinos para hacer bolsas la víspera de los mercados de los sábados. A cambio de estar un par de horas embolsando esas personas se llevaban producción a sus casas y todos contentos.

2 comentarios en “¿Cuándo dejar de trabajar la huerta en solitario?”

  1. Hola es muy cierto lo que tu dices, trabajar solo no es fácil cuando ya tienes cierto tiempo haciéndolo y ves que necesitas mas manos para entregas o pedidos o prácticas.Te felicito por tu blog y pagina me ayuda a reactivar mi alma de prohuerta, yo intento hacer ver en mi lugar Fraile Pintado, jujuy, Argentina; lo mismo que haces. Te deseo muchos éxitos y agradecida por tus videos los veo siempre.
    cariños @GRANJAMAJU….

    1. María Julia, yo también te deseo mucha fuerza y empuje para con lo que haces en Argentina. Contar con las personas adecuadas para este (u cualquier otro) trabajo no es ningún secreto, pero a veces se nos olvida hasta qué punto puede ser determinante el crear un buen equipo. Un abrazo

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