El humus y la huerta

¿Por qué cuando se comienza una huerta el área de compostaje queda relegado a un segundo plano? Esto en el mejor de los casos, ya que en repetidas ocasiones he visto huertas comerciales o market gardens que parece que tienen todo bien atado, si no llega a ser porque no están haciendo buen uso de sus desechos. Y es que una huerta genera muchos desechos orgánicos que si no vuelven a esa misma huerta en forma de humus para el suelo, se está perdiendo la sangre de la tierra. Es cierto, se puede compensar esta pérdida trayendo compost de fuera, y al principio es necesario, pero, ¿cuánto tiempo puede pasar sin que tengamos nuestros desechos componiendo nuestras pilas de compost o nuestras vermicomposteras?

Qué es el humus

Albert Howard nos enseñó en detalle, hace casi un siglo, qué es eso del humus. Nos explicó que humus es un término en latín que significa tierra, pero que para el agricultor «no significa hoy en día simplemente tierra en general, indica el residuo sin descomponer de los desechos vegetales y animales que yacen en la superficie, combinados con los cadáveres de estas bacterias y hongos mismos cuando han hecho su trabajo, siendo el conjunto una sustancia altamente compleja y algo variable que es, por así decirlo, la mina o almacén o banco de donde los organismos del suelo y luego, en sucesión directa, la planta, el árbol, y luego el animal, extraen lo que necesitan para su existencia. Este almacén es muy importante.» (The Soil and The Health)

Una pradera natural, o un bosque, no necesitan recibir compost externo ni abono de ninguna clase porque ellos mismos lo hacen en sus respectivos ciclos de nacimiento y de muerte. Germina una semilla y brota el árbol; nacerán sus hojas, se desarrollarán y harán su función de fotosíntesis, caerán al suelo agotadas tras finalizar su labor, serán alimento de los hongos, bacterias y lombrices de ese suelo, que a su vez dejarán un residuo propicio para alimentar la raíz del árbol, y así sucesivamente. Todo lo que ha estado vivo acaba formando parte del suelo cuando muere; se degrada, y es esa degradación en realidad el proceso de transformar la muerte en vida. Vida y muerte son uno en el bosque, en la superficie de la tierra realmente. Sin la muerte de unos no podría haber el nacimiento de otros.

Compostaje como desagravio a la Naturaleza

La agricultura es una práctica tremendamente agresiva, por mucho que hablemos de agricultura ecológica, contra el estado natural de un ecosistema (si es que podemos sacar al Hombre del estado natural de las cosas). Los seres humanos talamos bosques enteros para sembrar. Este cambio drástico en un paisaje conlleva múltiples pérdidas y para Albert Howard la pérdida peor es la del humus. Los primeros años de cultivo en tierra de bosque son de cosechas copiosas, puesto que el humus ahí acumulado durante siglos va a nutrir los cultivos nuevos. Pero cuando estos cultivos se sacan una y otra vez y nada regresa a la tierra, como cuando ahí había árboles y las hojas caían al suelo alimentándolo, la tierra se va desnudando de humus, se va esquilmando.

Si cultivamos una tierra y queremos que siga estando viva, necesitamos suplir esa carencia de extraer de ella frutos que después nunca regresan, aportando humus fruto del compostaje de hasta el más mínimo desecho. No es fácil porque los clientes no te devuelven en una caja sus heces. Pero aunque hay una parte inevitablemente perdida en esa transacción al vender los productos de tu huerta, podemos esforzarnos en aprovechar mucha biomasa. Primero de los desechos propios de nuestra producción y también de nuestra cocina. Pero hay espacios aledaños que podemos segar para añadir ingredientes a nuestra pila de compost, espacios que incluso podemos sembrar ex profeso para obtener biomasa que compostar. El caso es no dejar de lado esta actividad que verdaderamente puede dotar de algún sentido al término agricultura orgánica.

El primer paso de una huerta: fábrica de humus

Uno de los primeros pasos de una huerta -como también te explicaba en otro post– debería ser decidir dónde se va a hacer el compostaje: es nuestra fábrica de humus. Debe tener buen acceso, que sea muy accesible a la hora de ir echando los desechos de cada día, facilidad de riego y posibilidad de cubrir de la intemperie. No debería ser lo último que decidamos. Igual que te explicaba la importancia del área poscosecha, que a menudo se ignora, el espacio de compostaje (aunque es un término muy manido) en verdad sigue siendo muy ignorado o tratado con negligencia.

Si queremos practicar una agricultura verdaderamente sostenible, no hay otro camino que profundizar en el arte de compostaje, en tratar de imitar los procesos naturales de vida-muerte-vida. Una pila de compost hecha con 4 palets de 1,40 m de alto y de lado es suficiente para comenzar tu primera pila. Al lado tendrás una vacía de las mismas dimensiones para poder voltear. Crece desde ahí.

Pila de compostaje de 1,40×1,40 m (lo suyo es que haya otra igual al lado vacía, para voltear pasado un mes tras su llenado)

1 comentario en “El humus y la huerta”

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