El market gardening es el término inglés que se usa en muchas partes del mundo para referirnos a un modelo de huerta orgánica comercial a muy pequeña escala. No soy amigo de usar anglicismos porque suenan cool, pero creo que tiene sentido, al menos por ahora, seguir usando el término market gardening.

En este artículo breve quiero explicarte algunos conceptos básicos del market gardening o huerta comercial orgánica, y por qué por el momento tiene sentido usar este vocabulario nada castellano.

Huerta comercial ¿o market garden?

Una huerta comercial en España suele tener dimensiones mínimas de varias hectáreas. Un market garden puede tener 1000 m2, ¡o menos! No es que no existan pequeñas explotaciones agrícolas con huertas también pequeñas en España; pero son seguramente muy pocas. Cuando se habla de la huerta de Murcia, por ejemplo, estamos hablando de grandes latifundios de regadío. Muchas veces son monocultivos hortícolas, ya sean de lechuga o de alcachofa, por poner dos ejemplos, cuya falta de diversidad la hace algo incompatible con el término más tradicional de huerta (donde se cultivaban gran diversidad de verduras y hortalizas).

Estas grandes explotaciones de regadío, tienen un modelo de trabajo que hace difícil la venta directa a tiendas, restaurantes y no digamos a particulares. Esto se debe a que la escala es tan grande, que obliga a que dependan de las grandes distribuidoras para llevar sus productos a los distintos mercados nacionales e internacionales. Necesitan intermediarios.

Tu huerto es tu negocio: la esencia del market gardening

Un market garden tiene que ver con el concepto de huerta tradicional, donde se cultivan diferentes verduras para su venta directa, a una escala que no se mide en hectáreas sino en metros cuadrados, y para un público local. Pero claro, para que la actividad hortícola sea rentable a una escala micro, tampoco se puede cultivar de todo. Hay que conocer qué factores hacen a un cultivo rentable a pequeña escala. Pero, sí, puede haber bastante diversidad en un market garden.

Hay un matiz importante en el market gardening: la rentabilidad. Gracias al trabajo del canadiense Curtis Stone, con su magnífico canal de You Tube y su libro, o a Ben Hartman y su The Lean Farm (y otros), se ha empezado a entender mucho más por qué la pequeña huerta comercial puede ser rentable. Curtis Stone ha sabido transmitir la idea de que tu huerta es tu negocio. Y si no se la trata como negocio, pero se pretende vivir de ella, mal vamos.

  • ¿Cuántos días tarda en madurar un cultivo determinado?
  • ¿Cuánto produce por metro?
  • ¿Cuántas cosechas al año?
  • ¿Cuánto tiempo va estar en la tierra?
  • ¿Qué precio tiene en el mercado?
  • ¿Es muy demandado? Estas son preguntas clave a la hora de determinar la rentabilidad de un cultivo. Son preguntas que una vez leídas pueden parecer obvias. Sin embargo, parece que a muchos hortelanos se les ha pasado por alto parar a analizar estas cuestiones con cuidado.

Las plantas de hoja para ensalada, como las lechugas o la rúcula, son cultivos con gran potencial de rentabilidad: pueden cultivarse casi todo el año -en regiones templadas-, son muy productivos por metro, buen precio en el mercado y muy populares. No podemos decir lo mismo del maíz o de las patatas. Por eso, el nuevo horticultor comercial debe ser consciente de cuáles son los cultivos de alto rendimiento, sobre los que debe apoyarse para fortalecer su base económica.

La gran novedad del market gardening, es que el microfundio, tradicionalmente considerado no rentable por su escasa superficie, puede ser rentable.

Cómo es un market garden

Un market garden es una huerta con bancales permanentes. Los bancales de cultivo en market gardening suelen ser de 75 cm de ancho (30 pulgadas). Esta es una medida bastante estándar. Los pasillos pueden ser de 25-35 cm o así. El que los bancales sean estándar permite la facilidad de que se fabriquen herramientas específicas para este modelo de huerta. No deja de ser un sistema métrico que facilita la transmisión de información y de herramientas o material para el sector. En mi caso, mi huerta tiene 29 bancales, divididos en dos bloques de 15 y 14 bancales. Mis bancales son de 75cm y los pasillos de 30 cm. El que todos nuestros bancales tengan el mismo ancho permite que podemos utilizar mallas, mantas, arcos, etc., en cualquier punto de la huerta sabiendo que encajarán perfectamente.

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